BRASILIA.- La candidata oficialista a la presidencia de Brasil y su principal rival en las elecciones volvieron a enfrentarse con dureza en un nuevo debate televisado, cruzando acusaciones sobre corrupción y la relación del Gobierno con Irán.

Dilma Rousseff, candidata del Partido de los Trabajadores, sufrió una baja de entre 3 y 4 puntos porcentuales en su liderazgo en las encuestas respecto a la semana anterior pero aún parece encaminarse a una victoria el 3 de octubre con mayoría absoluta. Rousseff, que fue ministra de Energía y jefa de Gabinete de Luiz Inácio Lula da Silva, estuvo a la defensiva desde el inicio del debate en la cadena TV Récord el domingo a la noche, pero mantuvo su postura ante otros tres candidatos.

José Serra, el principal líder opositor, usó su primera oportunidad para atacar la política internacional de Lula. "Brasil en los últimos años se ha aliado con regímenes dictatoriales como Irán, que persigue a mujeres, cuelga a disidentes, arresta a periodistas, y que claramente está en una carrera por producir la bomba atómica", dijo Serra en referencia a la mediación de Lula respecto al programa nuclear iraní, que incluyó dos reuniones con el presidente Mahmoud Ahmadinejad. Antes de que pudiera responder, fue acusada de no darse cuenta de un supuesto esquema de sobornos que involucró a su segunda como jefa de Gabinete.

"La verdad es que la corrupción ha llegado a casa. Usted es incompetente o estaba en connivencia", le espetó Plinio Arruda de Sampaio, el candidato socialista que está en un cuarto lugar en los sondeos. "Usted tiene que designar a un montón de personas. ¿Es usted competente para ello?", dijo Sampaio. Acusaciones sobre la ética del Gobierno afloraron varias veces durante el debate, obligando a Rousseff a defender a Lula y su propia trayectoria como funcionaria. "El gobierno de Lula no es uno de escándalos. Yo no esconderé nada bajo la alfombra", dijo la candidata. "He sido funcionaria pública durante 25 años", agregó.

Serra apuesta a que semanas de intensa cobertura en los medios de los escándalos que rodean al oficialismo socavarán el liderazgo de Rousseff y no la dejarán alcanzar la mayoría absoluta el 3 de octubre, obligando a una segunda vuelta cuatro semanas más tarde. Rousseff eludió algunos de los temas, y apostó a lo seguro resaltando los logros del Gobierno en la creación de empleo, la reducción de la pobreza y en educación. Se descuenta de que Serra o Rousseff no romperán con las políticas económicas favorables al mercado. (Reuter)